La calidad de aire en el interior de los espacios donde se encuentra una considerable cantidad de personas por un periodo largo de tiempo, como lugares de trabajo y viviendas, es determinante para su bienestar y estilo de vida. 

Se producen contaminantes debido al sistema de ventilación insuficiente, malas prácticas relacionadas al uso de ciertos productos, y limpieza y mantenimiento deficiente creando focos de infección de enfermedades para los ocupantes; generando el conocido Síndrome del Edificio Enfermo SEE, que no se considera como una enfermedad del edificio en sí sino como el conjunto de enfermedades que sufren los ocupantes que están ocasionadas o estimuladas por la contaminación del aire en los espacios cerrados o el mal estado del edificio.

Dentro de las fuentes comunes que afectan la calidad del aire en el interior, y que no se pueden percibir a simple vista, se encuentra: 

·         El humo emitido por el tabaco dentro del edificio o cercano a entradas de aire

·         Materiales en el edificio, como pinturas, adhesivos y selladores; que emiten Compuestos Orgánicos Volátiles, en inglés VOC, que son sustancias que se vaporizan a temperatura ambiente y provocan daños a la salud

·         Moho provocado por la humedad de los materiales

·         Respiración de los ocupantes en lugares donde no hay una circulación adecuada del aire, generando la presencia de gérmenes por el aumento del dióxido de carbono. 

Ante esto, LEED – Leadership in Energy and Environmental Design aborda entre sus categorías la Calidad de Ambiente Interior o Indoor Environmental Quality IEQ, basada en la ASHRAE 55 y ASHRAE 62.1, que buscan través de estrategias en el diseño crear espacios que cuenten con calidad de aire al interior, confort térmico, acústico y visual; teniendo como objetivo mejorar la vida de los ocupantes del edificio por medio del suministro de una ventilación abundante, tanto mecánica como natural, que logra un equilibrio adecuado entre la salud humana y el uso de la energía, que aseguren la reducción los contaminantes en el espacio y combatir el SEE.

Al igual que evalúa las vistas de calidad, confort térmico e iluminación interior a través de estrategias bioclimáticas que se vuelve una parte fundamental en el diseño aumentando la productividad en los lugares de trabajo que permiten la entrada de luz natural, lo cual hace que los espacios sean más saludables reduciendo la cantidad de moho, mejorando el sueño y aumentando la vitamina D en los ocupantes; proporcionando controles de temperatura e iluminación a los ocupantes; y buscando estrategias relacionadas al confort acústico tomando en cuenta que la comunicación verbal es fundamental en ámbitos de trabajo y vivienda.  

Una edificación con calidad de ambiente interior debe contar con un ambiente saludable, aire limpio y sin olores, sensación de bienestar, grado de humedad controlados, climatización eficiente y estar libre de ruidos.