Día a día realizamos diferentes tareas que nos ayudan a desarrollarnos y mejorar nuestras comodidades de ejecutarlas, pero pasamos desapercibido un aliado oculto en cada uno de ellas, si vamos de compras, a comer, a trabajar, en las edificaciones el material que más impacto genera al medio ambiente nos acompaña: el plástico.

El plástico es un material versátil ya que posee la característica de contar con elasticidad y flexibilidad durante un intervalo de temperaturas, permitiendo su moldeado para obtener formas complejas y permitir la integración de otros materiales para formar productos para adaptarlos a diversas aplicaciones. Estas propiedades son difíciles de conseguir con otros materiales, haciéndolo muy codiciado por su rápida producción de bajo costo, pero a la vez perjudicial ya que, lo hace la principal fuente de contaminación del planeta debido a que sus propiedades pueden tardar en degradarse y descomponerse hasta 1000 años.

El material se puede adaptar y desarrollar por medio de diferentes sustancias generando diferentes tipos de plástico para diversos usos y ciclos de vida. Algunos de ellos son el PET o PETE por sus siglas en inglés es tereftalato de polietileno puede tardar entre 500 y 1.000 años en descomponerse, el polietileno de alta densidad (PEAD) o HDPE es común encontrarlo en envases de detergentes, botellas de leche, garrafas y bolsas de plástico, PVC Policloruro de vinilo puede ser rígido y flexible, dependiendo del proceso de producción, LDPE (Polietileno de baja densidad) lo podemos encontrar en bolsas y botellas para agua, PP (Polipropileno) su uso es frecuente en pajillas, PS (Poliestireno) es usual en desechables es altamente contaminante, y otros plásticos y materiales compuestos como el PC (Policarbonato) característico de los biberones, CD’s.

Su variedad y niveles de producción han aumentado llegando a determinar según la Organización de las Naciones Unidas cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo, de eso el 79 % se encuentra en vertederos o en el medio ambiente y sólo el 9 % se recicla y el 12 % se incinera. Según estudios 8 millones de toneladas métricas de plástico terminan en el océano cada año, lo que ha causado vertederos flotantes acumulados durante años convirtiéndolos en islas de plásticos principalmente 8 localizados alrededor del mundo. Todos nos vemos perjudicados por estos altos niveles de contaminación, el plástico no se degrada fácilmente por lo que se convierte en pequeños fragmentos y se mezclan y fusionan con el plancton las partículas a partir de las cuales se regenera la vida en los océanos, los peces y animales marinos se alimentan de él y por consecuencia los humanos creando un riesgo para todos.

Es importante tomar conciencia de nuestros patrones de consumo y optar por medidas y acciones que minimicen estos fuertes impactos. Desde la construcción sostenible por medio de un diseño integrativo se deben establecer planes para selección adecuada de materiales así como por medio de la búsqueda de mitigar a lo largo del mundo se han desarrollado muchas iniciativas de reutilizar el plástico para elementos en la construcción que pueden formar parte de una solución integral para nuestros proyectos. La certificación LEED dentro de su categoría materiales y recursos promueve el almacenamiento y recolección de productos reciclables, recalcando una buena educación ambiental de clasificación de desechos, la identificación de los ciclos de vida de los materiales, en este caso analizar las fuentes e impactos de elementos elaborados con plástico y sus efectos en el medio ambiente y salud de los ocupantes.

Cada uno tiene la decisión de tomar medidas responsables con el medio ambiente, optando por decir no al plástico o con el mismo alargar su vida útil brindando diferentes alternativas reciclables, reutilizables, o elementos biodegradables a base de almidones vegetales. La solución está en nuestras manos para poder descontaminar el planeta, el océano de sus altos niveles de plástico por medio de nuestro consumo y disposición final del mismo.