A lo largo del tiempo la industria de la producción se ha desarrollado bajo un eje lineal, donde el producto se concibe con la idea de tener un fin establecido luego de su uso, convirtiéndolo en su ciclo final como un desperdicio, inhabilitando la capacidad de retomarlo o de este convertirse en algo más. Este ha sido el modo de trabajo dominante en la industria de la construcción y diseño, sin embargo; recientemente este método ha iniciado a cambiar hacia uno circular.

La producción y consumo bajo el enfoque de economía circular es un modelo cuyo objetivo es reemplazar los materiales de extracción vírgenes por materiales reciclados, reutilizados, existentes para la creación de nuevos y así extender el ciclo de vida de los productos. Esto surge ante la necesidad de proteger los recursos naturales, disminuir la contaminación a causa de la alta generación de desechos bajo la obsolescencia programada (periodo de tiempo determinado para el funcionamiento de productos) y la concientización de los impactos ambientales que el ciclo de producción genera.

De acuerdo a datos del Banco Mundial anualmente se consumen 100 billones de toneladas de materiales, esto es el triple del consumo en los últimos 50 años y se proyecta que este número incrementé en un 70% para el 2050. Además, anualmente se generan 32 billones de toneladas de desperdicio.

Ante estos desafíos durante años se han creado diversas iniciativas para implementar el método circular donde se promueva la innovación y un impacto positivo al planeta y las personas, tal es el caso de Cradle to Cradle to Products Innovation Institute ente encargado de certificar productos y guiar empresas manufactureras a que sus productos sean fabricados de manera segura, circular y responsable. Basándose en que cumplan parámetros adecuados que evalúan el impacto del material a la salud de las personas, su reutilización, fuentes de energía y carbono emitido en su producción, su consumo de agua, y el impacto social del mismo.

De igual manera en el sector construcción se ha desarrollado programas que trabajan bajo este fin como TRUE sistema de certificación el cual busca que los proyectos alcancen la meta de cerrar ciclos de residuos, su disminución de huella del carbono y apoyo a la salud pública. Los proyectos obtienen la certificación al cumplir con siete requisitos y obtener al menos 31 puntos en su sistema. Entre estos comprende requerimientos como el rediseñar los procesos, reducir consumos y desechos, reutilizar productos y servicios, compostaje, reciclaje, reportes y análisis de cero desperdicios, compras, liderazgo, capacitaciones, ciclos cerrados, prevención de materiales contaminantes, e innovación.

Estas y otras iniciativas buscan el replantear la manera en la que se diseña, fabrica y construye. Pensando en un ciclo natural y técnico donde se buscó el enfoque regenerativo, donde puedan retornar biológicamente a la tierra o servicios que sean ser previamente optimizados para ser desmontable y reutilizables, generando impacto positivo en la calidad y el valor de un producto. Esto es importante ya que la economía circular tiene el potencial de reducir la necesidad de reducir la extracción fuentes de materiales vírgenes a un 28% y con esto reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de actualmente un 50% a un 39%.

Como consumidores, especialmente en el sector construcción, es importante desarrollar un criterio de selección de productos y servicios que sean apoyados por programas, certificaciones y métodos que favorezcan la economía circular. Los beneficios son mucho, esto aportará a proteger los recursos naturales existentes, potenciar la salud de las personas, reducir la huella de carbono, promover una economía sostenible, competitividad e innovación. Adquiramos el compromiso de ser responsables en nuestros consumos que sean necesarios y requerir métodos circulares en nuestro día a día.